wailabel

Siempre estaremos juntos :) Amar, sentir, pensar, vivir

Hati-hati

Deja un comentario

Hati-hati

“Hati-hati” o como bien diría un magnífico conductor y guía de fin de semana “be careful”, porque Indonesia tiene muchos secretos de los que seguramente te vas a enamorar. Empezando por su gente, siempre amable, extremadamente sonriente, dispuesta a echarte una mano y deseosa de hacerse una foto contigo. ¡También este fin de semana ha sido excepcional!

Nuestra aventura se ha desarrollado en Bandung, la tercera ciudad más grande de toda Indonesia. Situada al oeste de la isla de Java, Bandung es una ciudad menos bulliciosa que la capital, Jakarta, pero bastante representativa de lo que uno puede encontrar en una urbe de este país insular. Desde luego que no es el destino perfecto para aquel que quiera tomar fotos de espectaculares puestas de sol en playas paradisíacas. Tampoco es el destino idóneo para el que no está acostumbrado a los malos olores, la basura en los rincones, los innumerables puestos callejeros de comida o reparación de motos, el ruido, las calzadas de barro, en resumen… Un ambiente desaliñado y cargado de estímulos que a veces son más bien desagradables.
Pero en la variedad está la riqueza y no por ello nos ha dejado de gustar cada paseo que hemos dado por esta ciudad.

Nuestra llegada al aeropuerto el viernes por la tarde se hizo, una vez más, perfecta con Air Asia. El aeropuerto de Bandung es pequeño, doméstico, de esos con su particular encanto porque le permite al viajero pisar tierra y llegar a la terminal mientras el aire y la humedad del ambiente le envuelve. Tras pasar por el servicio de aduanas, en el cual hay que pagar 35 singadolars, decidimos echarnos a andar para conocer de primera mano las calles de Bandung. ¿No hay autobús o metro? No. Esta ciudad es bastante modesta y el transporte público brilla por su ausencia. Lo normal es pillar un taxi, pero como el aeropuerto está bastante céntrico, con un paseito de 30 minutos te puedes plantar en el corazón de la ciudad y, a la vez, saber qué se cuece por sus calles durante el trayecto.

Sin comerlo ni beberlo, todo lo que íbamos descubriendo nos parecía fascinante. Acostumbrados a Singapur, donde la limpieza, la perfección, los detalles y el orden son redundantes, Bandung ofrece todo lo contrario. Así viven sus gentes, en un mar de caos y calles a veces oscuras, donde el tráfico es la ley del más hábil y apto para cambiar el sentido sin ni siquiera indicarlo. Las motos son el transporte mayoritario, a veces repletas de pasajeros que vienen a ser familias enteras. Me recordaba a mi visita a la ciudad de las motos, Ho Chi Minh, donde para cruzar la calle tienes que mostrar un acto de fe y confianza en los conductores que sabrán verte y esquivarte.

En nuestra llegada al centro de Bandung conocimos a Daniel 🙂 Un businessman de Jakarta que llevaba una semana en la ciudad por temas de trabajo. Además, ese fin de semana le acompañaba un buen amigo de Bangkok, que también estaba de visita. Para nuestra sorpresa, Daniel se ofreció a ayudarnos a encontrar un buen lugar para dormir y nos guió por diferentes alojamientos hasta que encontramos el albergue perfecto. No sabemos por qué, quizás porque los indonesios son gente especialmente amable, Daniel quiso colaborar con nuestra búsqueda y saber que no acabábamos en un lugar turbio. Este fue el primer regalo que el viaje nos hizo, porque como si fuera un padre se preocupó bastante por nosotros. ¡Eternamente agradecidos! Nosotros no hubiéramos podido hablar mejor en indonesio 😀

El “Hunny Hostel” en “Kompleks Paskal Hyper Square” es un hostal muy recomendable. Bastante céntrico y también pegado a las vías del tren, este backpackers nos ha venido muy a mano. Aparte de ser sencillo, tranquilo y limpio, los chavales que trabajan en él son muy majos. Hemos estado como en casa por un precio muy razonable: 6 euros – con desayuno incluido – Se puede decir que uno se encuentra A GUSTO.
Nuestro segundo regalo del viaje fue conocer a nuestro nuevo homito lituano, Andrius 🙂 Con quien hemos compartido nuestra aventura de descubrir la zona norte de Bandung.
Andrius también se alojaba en el albergue y estaba interesado, como nosotros, en “alquilar un conductor” durante todo el sábado para recorrer diferentes puntos de interés a 30 km de la ciudad. ¡En el Hunny Hostel lo tienen todo preparado! Por 34 euros disfrutamos de 9 horas de recorrido sin parar. Nuestro conductor, otro indonesio tremendamente simpático, nos llevó al volcán Tangkuban Perahu, a un templo budista, a las plantaciones de té y hot springs de Ciater, y por último a las colinas de Dago para ver Bandung desde lo alto.
Aunque el sábado nos llovió intermitentemente, la ruta fue fascinante y pudimos conocer mejor a este aventurero que de momento lleva menos de una semana por Indonesia. Su viaje no ha hecho más que empezar y, mientras encuentra ratos libres para trabajar con su ordenador, Andrius quiere recorrer bastantes países del sureste asiático. Por lo pronto tiene un mes de visado en Indonesia y a la que salte a Malasia pasará por Singapur, donde le esperamos con los brazos abiertos 😀

La naturaleza es preciosa en la isla de Java. Al menos en esta región que te ofrece paisajes muy verdes e intensos, a veces envueltos por las nubes y cargados de electricidad. La magia de estas tierras te llega de la mano de las personas que aquí habitan. Su campo es salvaje y se impone sobre todo lo demás. Parece que lo bueno y lo bonito de la tierra impregna la esencia de sus habitantes y la cultura sundanesa vale más de una visita. Regresaremos; Java nos llama. Mucho más que otro lugar.

Y aunque me repita: los lugareños nos han llegado muy dentro. Junto con los cubanos, son probablemente el pueblo más cariñoso que jamás he conocido. Costó despegar, separarse de allí y dejar atrás las historias de muchos humildes, sencillos, nada ostentosos, más bien pobres desconocidos pero grandes de corazón, para aterrizar en la isla del dinero.

El fin de semana ha volado. Nosotros también 🙂 Y lo hemos cerrado de nuevo con nuestros nuevos amigos de Singapur. Directos del aeropuerto aparecimos en casa de Budi y Stella que nos habían invitado a cenar. Allí, un singapurense, una finlandesa, un inglés, un japonés y dos españoles disfrutamos de la deliciosa comida, la música y la charla en familia. Tenemos mucha suerte; son encantadores.

¡En una semana empiezo a trabajar! Pero no descansaremos ni dejaremos de aprender y descubrir nuevas emociones…

Mariposa revolotea sobre las plantaciones de té

Anuncios

Autor: wailabel

Un rincón muy personal para compartirme con todos los que tengo lejos... Aquí podréis conocer más de mis aventuras, pensamientos y emociones. Podré dejar mi huella emocional a lo largo del tiempo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s