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Siempre estaremos juntos :) Amar, sentir, pensar, vivir

El vacío que llena

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Wadi Rum

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“El amor por todas las criaturas vivientes es el más noble atributo humano.”

Charles Darwin

AMAR. Muchas veces (incluso) a quien no es consciente de ello. SENTIR. Que no hay otra traducción de lo que es la realidad de nuestro día. PENSAR. Utilizar esa capacidad que aparentemente nos diferencia de otros seres, para intentar llegar a ser pragmáticos. VIVIR. Sin necesidad de complicar demasiado lo que acontece, que no es poco.

Después del 20D me he visto con más esperanza que de costumbre. No porque piense que haya sido un día más importante que cualquier otro. Las noticias van y vienen, y en cualquier momento algo puede sorprenderme y hacerme sentir que el momento tiene un valor especial. Sin embargo, hoy me despierto con una resaca de amor y amistad muy llevadera, con mucha energía después del aterrizaje en Madrid estas NAVIDADES. VOLVER para poder abrazar a los míos y compartir unas fechas que sin duda recordaremos de ahora en adelante. Abrazar a todos aquellos que queremos volver a ver…

Mercado San Fernando

Estás vacaciones pasadas de casi un mes por mi hogar han servido para levantarme de la cama con ganas de hacer muchas cosas, de planear más actividades. Mi hambre por los instantes de felicidad que allí puedo vivir parece insaciable, hasta que me pongo a comer panettone y satisfago así estas ganas de comerme la vida. Haciendo referencia al 20 de diciembre, posible punto de inflexión para pensar que los cambios son posibles, descanso a la espera de más noticias. No voy a olvidar todo lo que ha pasado este tiempo de atrás que ha conducido mi vida a lo que es ahora: un viaje sin final.

De vuelta en Viena, sin haber escrito mucho durante este mes de diciembre, puedo seguir pensando que la vida nos sonríe. Después de los múltiples viajes en octubre y noviembre, me faltaba ahondar en la maravillosa experiencia que tuvimos en Jordania

Sorprendentemente, las tierras del Mar Rojo han sido un punto de inflexión en mis sensaciones viajeras. No encuentro todavía palabras para poder describir lo que ha supuesto visitar este lugar que ahora parece más inseguro que nunca. Jordania, tierra de paz en territorios que constantemente soportan conflictos armados. Hogar para cientos de miles de refugiados. Límite para países que, desde mi opinión, dejan mucho que desear. Paraíso para aquellos que aman el buceo. Encuentro con civilizaciones realmente sorprendentes y antiguas. Escenario de paisajes que parecen sacados de otros planetas (desierto de Wadi Rum en portada). Lugar para conocer a todas las personas que nos han ayudado y querido conocer. 10 días de tránsito a finales de octubre entre Áqaba, Wadi Rum y Petra, cargados de conversaciones con lugareños y viajeros que, como nosotros, sentían la densidad cultural que allí reside.

Áqaba

¿Densidad cultural? Quizás sea un término un tanto rebuscado o confuso, pero es curioso experimentar como un pueblo que aparentemente es libre para muchas acciones todavía tiene un gran peso cultural y religioso. Jordania, aparentemente moderna, tiene muy arraigadas ciertas costumbres que con el tiempo se han visto mermadas por el contacto con los extranjeros. Aun así, uno nunca sabe en estos países donde por el simple hecho de ir con una camiseta de mangas cortas puede suponer una provocación sexual ante quienes te rodean. Palabra de jordano.

Wadi Rum

“The Bedouin Meditation Camp” Crew

Independientemente de estos detalles que podrían analizarse desde el punto de vista del lenguaje corporal, la experiencia es irrepetible. Un destino donde puedes sentir la inmesidad en un espacio completamente inerte, desértico, sideral. Rincones con puestas de sol que repetirías todos los días de tu vida, desde lo alto de las formaciones rocosas, con el viento de un medio oriente entrañable. Así lo reconocen los propios beduinos, conscientes de que a pesar de todo lo despiadado que puede ser el desierto, éste es un espacio único para vivir que ofrece una magia difícil de apreciar en los asentamientos humanos de hoy en día.

Con un vuelo de regreso haciendo escala en la increíble Estambul, metrópoli siempre sorprendente y estimulante con esa mezcla de culturas que se pasea entre los famosos puentes que comunican los mundos asiático y européo, Viena esperaba mi provisional asentamiento para empezar una nueva etapa de vida junto a Chabi.

Estambul

Me he pasado el mes de noviembre en una incesante búsqueda de contactos, trabajo, ofertas de doctorado… Todo lo que me permitiera seguir dedicándome a una profesión que quizás no represente mi única pasión en esta existencia, pero que me satisface y hace feliz. La investigación sigue “picándome” y haciéndome levantar sin pensar si es lunes o viernes. Sin tregua para seguir aprendiendo, contribuyendo, avanzando, el laboratorio es un espacio que me llena y me enseña. Sobre todo porque me posibilita conocer personas que por casualidades o causalidades acaban teniendo un sentido importante. Será que quiero seguir pensando en que el azar y el destino juegan a los dados de la fortuna, para decidir si en nuestras vidas somos nosotros los que debemos aprender a exprimir cada relación o estos encuentros están previamente establecidos para revelarnos enseñanzas imprescindibles en nuestro camino.

Entre medias, diciembre me ha permitido tener un paréntesis de visita a la bonita isla de Tenerife con mi familia, para ya de paso poder reencontrarme con uno de los amigos que más echamos de menos: Cholok 🙂

Tenerife Gordys
Tenerife lapas

Apurando los días en esta nueva ciudad, también pudimos compartir tiempo con Jesús, un compañero de la ETSII de Chabi que, aprovechando su paso por Centroeuropa antes de marchar a San Francisco para vivir una nueva aventura, nos dejó una calida visita antes de que volviéramos por navidad.

Yisus Viena

Et voilà! Mission accomplishedAquí empecé a trabajar desde el 15 de enero de 2016. Conocí a mi jefa a través de los contactos que encontré en un buen centro de investigación que visité la primera semana de empezar a vivir en la capital austriaca. En el Vienna Biocenter, gracias a Pedro y a Lisa, cayó en mis manos una lista con los nombres de jefes de laboratorios en los que se desarrolla investigación con el modelo biológico Drosophila melanogaster. Así, decidí contactar con unos cuantos profesores para saber si cabía la posibilidad de trabajar y/o empezar mis estudios de doctorado. Justo antes de iniciar el viaje de fin de semana a Londres, la jornada de puertas abiertas en el IST Austria supuso el empezar a pensar que era factible volver a los ruedos. Esta nueva mentora ya me dejó caer su sugestión para empezar a colaborar juntas. Hoy en día, Daria Siekhaus y su equipo de laboratorio son mi nueva familia laboral. Y qué decir… ¡ESTOY MUY FELIZ! Feliz por volver a tener un grupo, por tener la oportunidad de aprender nuevas técnicas, por disfrutar de un centro de trabajo con unas instalaciones muy modernas. A pesar de estar lejos de la ciudad de Viena, puesto que este sitio está en Klosterneuburg, el llegar allí se hace fácil gracias al servicio de “shuttle bus” que ofrece el propio instituto. Una vez en el campus te puedes sentir como en casa. Clases de inglés y alemán gratuitas, actividades deportivas y gimnasio, buena cantina con oferta variada de comidas y precios baratos, espacios para el descanso sin límite para disfrutar de cafés, té e infusiones, mientras la conciliación familiar redunda por los rincones del edificio. Es tan normal ver un carrito de bebé al lado del ascensor como un paquete de material de laboratorio.

De esta manera, en este instituto donde no hay jerarquías complicadas entre los jefes de los múltiples grupos de investigación, las personas tienen acceso a una vida cómoda y a un trabajo flexible con las necesidades de cada uno. Entenderéis que aquí me siento muy bien. Todavía es pronto… Pero comparando la experiencia de aterrizaje en el Biotec de Dresden NO HAY COLOR. Además, empiezo poco a poco a conocer a sus habitantes y me satisface pensar que convivo con culturas variadas. Las nacionalidades de nuestro grupo no se repiten: estadounidense, india, rusa, eslovaca, iraní, rumana, austriaca, checa, ucraniana y española. Mayoritariamente un gineceo con la excepción de Attila, ese primer “homito” que me está echando un cable a la hora de empezar a gestionar protocolos y experimentos.

La vida se sucede tan bonita en nuestro entorno que no puedo dejar de levantarme cada día con pensamientos positivos. Mucho más si el abrir de ojos lo comparto con la persona que me sigue complaciendo con su maravillosa forma de ser. Estamos sanos, tenemos trabajo, nuestras familias se encuentran bien. De momento nuestro nido sigue cargado de color y comodidad… La ciudad es hermosa bajo la nieve y sus habitantes nos acompañan en cenas en restaurantes que descubrimos cada semana. Cada uno ya tenemos nuestro grupo para hacer actividades de ocio: Chabi en el mundo del teatro y yo en el de la samba. ¿Qué más?

14.01.2016 Sobrevolando Viena – El nido desde el cielo

Pues os seguiremos informando 🙂 Desde el corazón austriaco.

Mariposa viendo nevar ❤

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Autor: wailabel

Un rincón muy personal para compartirme con todos los que tengo lejos... Aquí podréis conocer más de mis aventuras, pensamientos y emociones. Podré dejar mi huella emocional a lo largo del tiempo

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